Entonces Pedro comenzó a decirle: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido. (29) Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, (30) que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna. (31) Pero muchos primeros serán postreros, y los postreros, primeros. (Mar 10:28-31 RV60)
Veamos el v.30 en la Traducción Lenguaje Actual:
"recibirá en esta vida cien veces más casas, terrenos y familiares, aunque también será maltratado por sus enemigos. Y cuando muera, vivirá con Dios para siempre" (Mar 10:30)En el original, el término griego (diogmós) para "persecuciones" no deja espacio a la imaginación: significa precisamente eso: persecución y padecimientos.
Servir a Dios tiene sus grandes recompensas en esta tierra, de eso no hay duda. Pero Jesús también fue honesto y claro: las persecuciones son parte del paquete.
Para aquellos que leen a medias la Biblia y profesan un mensaje de total prosperidad y victoria, no será que la coma les impide ver el texto completo.
Es un privilegio servir a Dios, solo tengamos en cuenta que hay un precio que pagar.
Foto por Ann Lovell







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